La catástrofe
Según el Informe de la Comisión de la Verdad (2022) fueron 94 cadáveres los que llegaron a medicina legal provenientes del palacio de justicia. Sin embargo, las opacidades que rodean todo este episodio nacional impiden ofrecer certezas sobre la cantidad de personas asesinadas durante el 6 y 7 de noviembre de 1985. Los muertos son más que cifras y estadísticas.
Además, once personas fueron desaparecidas y no se volvió a saber de ellas. Siete eran trabajadores de la cafetería; tres visitantes ocasionales y una guerrillera. Sus cuerpos fueron evaporados y ocultados. Sus familias no pudieron ejercer el derecho a la sepultura, ya que sin cuerpo no hay duelo posible. La firmeza de las familias buscadoras permitió que, en el 2018, se encontraran 3 cuerpos. Nunca es tarde para despedirse.
Los trabajos de la memoria
El holocausto del palacio de justicia hace parte de un pasado reciente y muy presente que se ha convertido en un objeto de memoria colectiva. Hablar de este hecho es visibilizar una polifonía de historias fragmentadas que rehúsan a perder su vitalidad, pues tenemos a las familias que siguen buscando sus muertos y otras que claman por justicia. Todas ellas persisten en saber la verdad y conjurar el olvido. Ya han quedado atrás los tiempos del estatuto de seguridad y de la seguridad democrática.
Ahora la memoria histórica es, para un país en guerra como el nuestro, el paradigma para comprender el pasado. A su vez, la justicia transicional le otorgó una centralidad excepcional a las víctimas en su lucha por la verdad, la reparación y las garantías de no repetición. Son palabras que suenan bonito en medio de una realidad que lastima.
Memoria poética para no olvidar
Recordar –que literalmente significa “volver a pasar por el corazón”– los 40 años de la toma y retoma del palacio de justicia nos confronta con el sufrimiento y nos enseña de nuevo que la catástrofe es irreparable, pues el holocausto ocurrió. Pero esto no impide volver la mirada hacía ella, persistir en unir los fragmentos desgarrados y descifrar los silencios que dejó a su paso. Hacer memoria es atravesar las puertas de la historia.
Con una voluntad política favorable, en los próximos días los trabajos de la memoria alrededor del holocausto volverán a ex/ponerse mediante una agenda de teatro, cine y eventos públicos de memoria poética imperdibles. Particularmente, es valioso el trabajo del Centro de Memoria del Holocausto del Palacio de Justicia y del Derecho a la Vida, creado por el Consejo Superior de la Judicatura. La agenda disponible para esta semana es la siguiente:
Teatro: En el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella se está presentando la obra “La Siempreviva”, del dramaturgo y escritor Miguel Torres. Desde su estreno en 1994, esta obra se ha caracterizado por penetrar en los rincones olvidados del holocausto, aquellos que son habitados por las victimas anonimas de la violencia. (Información aquí)
Cine: La película “Noviembre”, dirigida por Tomás Corredor estará en cartelera por este mes en la Cinemateca Distrital. Esta película muestra los sucesos dentro del palacio, mientras el país observaba su fachada en llamas. (Información aquí)
Eventos públicos de Memoria poética:
- “Ausentes, estrellas presentes”. Acción pública de memoria que tendrá lugar el martes 4 de noviembre a las 4:00 p.m. Lugar: Planetario de Bogotá
- “El palacio cobra vida” video mapping conmemorativo: 40 años del holocausto del palacio de justicia. Inauguración: 6 de noviembre a las 6:00 p.m. Las proyecciones continuarán el viernes 7 y sábado 8 desde las 7:00 p.m.




