Al referirme a la frase del Che Guevara que da origen al título de esta reflexión, es porque sintetiza la creencia fiel de la necesidad de la internacionalización de los principios humanistas en todo el mundo.
Así pues, que una pequeña isla en medio de la boca del lobo o mejor de las garras del águila imperial, hubiese podido llevar educación y salud a través de sus exitosos programas de alfabetización y misiones médicas a países que lo único que reciben de los grandes imperios son deudas, armas e invasiones, hace honor a la solidaridad pensada desde la igualdad de la dignidad de quien la ofrece y la recibe.

Esto deja atrás la relación de subordinación que la caridad siempre ofrece a los que esperan algo a cambio, incluso algo más importante que lo material: la subordinación.
En ese orden de ideas, quisiera exponer brevemente la colaboración que hemos tenido con la hermana república de Cuba en la construcción de una política pública de jóvenes y adultos, pero también asesorando la formación y la implementación de un programa que busca declarar el departamento del Magdalena libre de analfabetismo.
Todo empezó con el convenio marco firmado por el Exgobernador Rafael Martínez y el embajador de Cuba Javier Caamaño donde abrimos las puertas de nuestras casas para intercambiar ideas, profesionales, productos, medicamentos, etc.
Recuerdo que pude tener una charla muy amena con Javier y creo que de ésta nació una bonita amistad. Sin embargo, fue categórico con algo que no me sorprendió: el no firmaba convenios que no garantizaban cambios políticos, sociales, económicos o culturales.
Y lo hicimos real. Inmediatamente con el equipo de planeación diseñamos la propuesta para que dos expertas con doctorado en educación de adultos pudieran acompañar a la SED en un diplomado de formación sobre el tema, -capacitación que todos los docentes y funcionarios inscritos recibirán al inicio del próximo año de forma gratuita-. Estas expertas, además, asesoran el proyecto de alfabetización y la creación de una nueva política pública en educación de adultos y jóvenes.

¿Pero quiénes son estas enigmáticas profesionales? Aida Terrero y Maura Tomasen, más allá de sus credenciales académicas, que son impecables, son ejemplo de la calidez humana. Estas dos pedagogas llegaron en el mes de agosto y hoy retornan a su patria dejando el corazón en el caribe macondiano.
Aida es dulce y comunicativa, emprende conversaciones con cualquier integrante de la comunidad educativa, donde llega, propone un nuevo proyecto comunitario, pedagógico, cooperativo, en fin, no se queda quieta.
Sin dudarlo, habla con estudiantes de noveno grado indicándoles cómo pueden enseñarles a leer a sus vecinos como forma de trabajo social; le propone a un rector como mejorar su jornada nocturna y le platica a los padres de familia como organizarse para configurar proyectos productivos. Es una máquina de trabajo social.
Maura es alegre y estricta, una combinación bastante explosiva, pero realmente interesante. Es quien toma apuntes con una letra imprenta impecable y sus aportes en la discusión son certeros y al grano, nada de dar rodeos.
Siempre la acompaña un pucho -cigarrillos- para pasar cualquier tarde en Plato, Pivijay o El Banco, ya que han venido recorriendo el departamento para conocer de primera mano el contexto que deben interpretar, como las buenas hermeneutas que son.
De hecho, en esas correrías han tenido que aplicar todas sus tácticas pedagógicas para poder desmentir la desinformación y la estigmatización sobre la heroica patria de Martí: que dictadura, que fracaso político, que los anti-derechos, etc.

No son pocas las dudas que han resuelto, pero lo cierto es que el problema no son las preguntas y las argumentaciones; el problema es realmente como se aborda a las expertas, casi con odio, un odio construido por lo que reproducen los grandes medios o la visión sesgada de las redes sociales. Por supuesto que hay problemas, sí. Y que hay dificultades también.
El hecho es que, nosotros como colombianos, hemos sufrido un conflicto armado por más de doscientos años -las guerras de independencia, las guerras del siglo XIX, la guerra de los mil días, la Violencia de los años 50, la guerrilla, los paramilitares, el narcotráfico-. Si alguien me pregunta en el exterior que si mi país es una república bananera, me molestaría que desconocieran las luchas sociales de miles de colombianos que hemos hecho lo posible por tener una patria decente.
Así mismo, cada vez que podía escuchar esas preguntas veía la ignorancia pululando en las palabras, ya que no era curiosidad, sino mala intención lo que se sentía, era tener la verdad revelada sobre una tierra que no conocen. Ellas, sin embargo, nunca perdieron la compostura y respondían con la paciencia que debe caracterizar a los maestros, con la lucidez de quien tiene los argumentos para contrarrestar la mala leche y convertirla en un sabroso kumis.
En definitiva, queda una única claridad de la hermana república de Cuba; una potencia mundial en deportes, salud, educación, etc.que resiste al criminal bloqueo ejercido por la nación más canallesca conocida, que con su doble moral de policía del mundo lleva “democracia” de la mano de la destrucción y robo de recursos.

Hoy podríamos preguntarnos ¿Qué sería de Cuba sin bloqueo? ¿Cuáles serían sus resultados? Mirar la isla únicamente con el lente del inmediatismo actual no es el mejor consejero. Desde macondo hacemos votos para que las naciones tengan libertad de autodeterminarse sin injerencia extranjera.
Quisiéramos ver una Latinoamérica realmente libre para conjurar su destino y finalmente que quienes impunemente han apoyado el bloqueo contra la isla, dejen el miedo para que el socialismo cubano florezca después de tantos años de resistencia.
Ese es el verdadero miedo del capitalismo mundial: que una pequeña isla les enseñe a eliminar de raíz el analfabetismo y la cobertura universal en salud. Por eso la mala prensa, por eso el odio, por eso la desinformación, para que todo proyecto alternativo sea borrado de la faz de tierra, como si estuviéramos trágicamente destinados al capitalismo salvaje.
Finalmente, como diría el gran Camilo Cienfuegos “La revolución se defiende con hechos, no con palabras”



Cómo algún día lo dijo Carlos fuente «No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres»
Como educadores siempre debemos invitar a la búsqueda constante de la libertad en nuestras.comunidades.