“Es de ley ser agradecido”.
Agustín Gómez
Escribo en tanto y cuanto me preocupa la relativización del tema de los cobros asociados por publicar en revistas científicas, que ahora parece devolverse como especie de boomerang hacia los revisores, y eso, sin que estos últimos hayan participado con la presencia y la magnitud adecuada en el debate como pareciera ser justo.
Hay todo un debate por un asunto que quizá esté mal comprendido, esto es, el cobro asociado a la publicación de un artículo en revistas científicas. ¿Quién paga el costo por el trabajo que hace el equipo de la revista? Generalmente los editores y sus equipos de trabajo comienzan a hacerlo gratuitamente porque creen en el altruismo en la ciencia.
De hecho, cuesta convencer, en algunos casos, a las autoridades de universidades, institutos y otros centros de investigación cuando estos no han hecho una vida académica profusa. Obviamente acá viene al cuento la noción de la idoneidad en la escogencia o elección de autoridades, pero eso, que no viene al tema, es harina de otro costal.
Lo que ocurre es que, a medida que la revista va convenciendo a propios y extraños, ganando a pulso una posición, entonces comienzan a asignarse horas de trabajo que son pagadas por la institución, y aun así, esto no es suficiente, porque como saben quienes trabajan en estas lides, la carga de trabajo siempre supera las convenciones institucionales, que, en muchos casos (no pocos), son reacias a confiar en las publicaciones científicas de propio cuño (hasta que estas les otorgan prestigio institucional, entonces sí parecieran ser relevantes), a menos que sean publicaciones de sus propios académicos que ayudan para los ránkings.

Finalmente, la valorización y monetización del trabajo de edición de una revista supera con creces lo que las instituciones están invirtiendo, en una buena proporción de casos.
Esto parece justificar, de alguna manera, el cobro por concepto de publicación. Y ese pago lo hace la institución que financia al investigador. El tema a cuento viene porque un grupo no menor de editores parecen defender a ultranza estos argumentos, y nos parece justo y adecuado. No obstante, cuando se trata de los revisores, estos sí tienen que hacer el trabajo gratis invocando el altruismo en la ciencia. Y no solo esto, si los revisores hacen alguna alusión al mecanismo de compensación por parte de la revista, termina siendo considerado un ‘pesetero’. Pero, ¿por qué sí parece estar bien que la revista cobre por publicar, pero está mal que esta compense a los revisores? Si la ciencia debe ser altruista para unos, debe serlo también para otros.
Más aún, ocurre que los revisores son investigadores que también publican, y si se les ocurre postular un artículo a la revista para la cual han revisado anteriormente, el cobro también aplica en la misma magnitud. A fin de cuentas, el trabajo que hace el revisor es saldado con un ‘gracias’, mientras que no es considerada su labor previa al momento de postular un trabajo a la misma revista.
Esto no significa relativizar el tema desde el ámbito moral tal como lo expresa la edición de Información Tecnológica (2016), al contrario, significa reconocimiento a la labor de un revisor que sirve a tu revista. No le estás regalando la publicación, porque resulta ser que ha de pasar por el mismo proceso de arbitraje, y si su trabajo fuere aceptado para publicar, tendría entonces que correr el beneficio que le ha sido negado históricamente.
Pareciera ser justo que, si una revista cobra por publicar, deba entonces compensar a los revisores de alguna forma, sea proporcionalmente monetaria a la labor realizada, sea con la condonación proporcional del cobro por publicar en el caso de postular algún trabajo a esa misma revista, sea con acceso a bases de datos institucionales por tiempo estipulado en bases de revisión.
Si una revista cobra a los lectores, igualmente debe compensar a los revisores en la misma forma explicitada anteriormente. Si una revista no compensa a los revisores, entonces no debería cobrar a los autores, y debe buscar financiamiento por otras modalidades que pueden existir.

Ahora bien, más allá de considerar la compensación por parte de una revista, las instituciones universitarias, los ministerios de ciencia, las agencias acreditadoras, podrían considerar dentro de sus estándares evaluativos, la asignación de beneficios para quienes fungen como vehiculantes de la ciencia, porque si en algo estamos de acuerdo con muchos editores, es que, sin los árbitros científicos, no habría ciencia (Gómez, 2021).
La edición de Información Tecnológica (2016), hablando de posibles perversiones en las publicaciones científicas, apunta:
Los publicadores, los editores, los autores y también los evaluadores tienen responsabilidad en este proceso. Los publicadores y editores por ser los ideólogos principales de procedimientos perversos como acuerdos para mantener altos índices de impacto; los autores que mediante aspectos antiéticos como duplicidad de publicaciones o autoría desmerecida inflan sus currículum vítae para ganar en jerarquía y en incentivos económicos; los evaluadores que hacen revisiones livianas sin dimensionar el tremendo daño que se hace a la difusión de nuevo conocimiento, u otros que se transforman en críticos morales del sistema porque no les pagan por evaluar (p. 1).
Curiosamente se desdeña a los evaluadores o revisores, considerando que algunos podrían hacer evaluaciones livianas, como puede que ocurra en muchos casos, pero también tildando de críticos morales del sistema a quienes, en función de revisores, piden que se les compense de alguna forma en el contexto de las revistas que cobran por publicar.
¿Por qué?, porque están trabajando, igual que los demás que hacen parte del proceso de la revista. Es justicia epistémica, no enarbolación del moralismo. Al contrario de tales señalamientos, me apoyo en Aguaded (2021), quien:
Partiendo de la premisa de que la evaluación por pares −especialmente ciegos− es la base estructural en la que pivota la calidad de las publicaciones científicas de excelencia, la clarificación del protagonismo del revisor académico no debe estar en cuestión, sino que debe estar reconocido y prestigiado en todos los sistemas de evaluación que se precien (sec. 1/1).
Según Ruano-Raviña y Álvarez (2014):
La revisión de artículos científicos es actualmente una actividad totalmente altruista. Son muy escasas las revistas científicas que ofrecen algún tipo de pago o contraprestación en especie a las personas revisoras. Unas pocas pagan por la realización de una revisión (British Medical Journal, Lancet Oncology) y otras lo hacen por solicitudes de «revisión exprés». Algunas revistas de Elsevier ofrecen acceso gratuito a Scopus a los revisores durante un tiempo limitado.
De todas formas, el proceso de revisión es fundamentalmente altruista, pues estos pagos o contraprestaciones no suelen compensar el tiempo dedicado a hacer una buena revisión. Un/a buen/a revisor/a puede aceptar incluso cuatro o cinco revisiones al año, por lo que estos «beneficios» le pueden llegar de manera superpuesta y por tanto no ser tales beneficios.
Para el/la buen/a revisor/a, el pago viene implícito en la posibilidad de colaborar con las decisiones editoriales de una revista que admira, y por el privilegio de acceder a información no publicada (p. 354).
Una investigación realizada por Aczel et al. (2021), demostró que los revisores de artículos científicos en Estados Unidos trabajaron por más de 100 millones de horas en 2020, teniendo eso un estimado de USD $1500 millones, mientras que, en China para el mismo año, el estimado llegó a USD $600 millones, y en Reino Unido, cerca de USD $400 millones. Es decir, tan solo en esos tres países se contabilizó un valor de USD $2500 millones que la industria editorial no pagó. Eso, sin contar el resto del mundo.
Pareciera entonces que la cuestión de la revisión por pares debe seguir siendo revisada, especialmente el rol del revisor y su contribución a las revistas, pero más que revisada, deben incorporarse prácticas en las revistas que impliquen el reconocimiento del trabajo de un revisor.
Si bien es cierto el revisor sigue aprendiendo a medida que va participando de este circuito, sigue siendo un trabajo al que dedica tiempo y un esfuerzo no menor para la cualificación de la publicación y de la revista misma.
La compensación, no necesariamente debe ser económica, pero sí deben generarse mecanismos de acercamiento, porque para muchas revistas que cobran por publicar sin reconocer a los revisores, no pareciera ser tan altruista el trabajo, o por lo menos, como ya se ha dicho anteriormente, pareciera que debe ser altruista para unos, pero no para otros.
Para Vines y Mudditt (2021), incorporar una práctica en la que se genera una compensación económica al revisor, traería mayor burocracia para los editores de revistas, además que, según ellos, encarecería los costos por publicación de artículos, tanto para los autores como para quienes deseen, posteriormente, tener acceso a ellos.
Nos parece que no tiene por qué ser necesariamente una cosa ni la otra. Si se incrementa el costo asociado a la publicación, es porque hay quienes no están dispuestos a compensar a los revisores sin que lo que recibe la revista se vea alterado. Porque algo sí está claro, los fondos que recibe una revista no van a parar a una cuenta secreta, sino que se destina para el pago de servicios y para quienes están trabajando en la revista.
No obstante, no es el propósito de esta carta detenerse en la compensación económica de forma precisa, sino explorar nuevas formas de compensación que reconozcan el trabajo del revisor, y que no pasa por farandulería [a pesar de que, como sostienen Vines y Mudditt (2021), se trataría de eso].
Referencias
Aczel, B.; Szaszi, B. & Holcombe, A. O. (2021). A billion-dollar donation: estimating the cost of researchers’ time spent on peer review. Research Integrity and Peer Review, 6(14), 1-8. https://doi.org/10.1186/s41073-021-00118-2
Aguaded, I. (2021). ¿Deben cobrar o no cobrar los revisores? El prestigio del árbitro científico. Escuela de Revisores. [Consulta: 1-9-2023]. https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-037
Gómez, A. (2021). Estrategias de incentivación de revisores. Escuela de Revisores. [Consulta: 1-9-2023]. https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-036
Información Tecnológica (2016). No Pago por Publicar ni Evalúo si no me Pagan. Información Tecnológica, 27(1), 1. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-07642016000100001
Ruaño-Raviña, A. y Álvarez D., C. (2014). Autores parásitos o altruismo en el trabajo editorial. La importancia de que los/las autores/as también sean revisores/as. Gaceta Sanitaria, 28(5), 354-355. https://scielo.isciii.es/pdf/gs/v28n5/nota_editorial.pdf
Vines, T. y Madditt, A. (2021, 16 de junio). ¿Qué hay de malo en pagar por una revisión de pares? The Scholarly Kitchen. [Consulta: 1-9-2023]. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2021/06/16/whats-wrong-with-paying-for-peer-review/


