El pasado 9 de febrero, más de 140 rectores y rectoras de colegios públicos de Bogotá, radicaron un oficio para solicitarle a la SED que la tercera y cuarta semana de desarrollo institucional fueran NO presenciales.
Ahora la tarea es para los Consejos Directivo y Académico de cada IED: deben elaborar planes de trabajo para ser realizados en entornos virtuales, sean estos sincrónicos o asincrónicos.
¿Qué dice el documento radicado por los rectores?
El texto es una solicitud de los rectores de colegios oficiales de Bogotá para que la Secretaría de Educación autorice que la tercera y cuarta semana de desarrollo institucional de 2026 se realicen en modalidad asincrónica no presencial.
Argumentan que estas semanas no son tiempo lectivo con estudiantes, sino espacios de planeación y evaluación que pueden hacerse virtualmente, y que Bogotá tiene condiciones tecnológicas, organizativas y de movilidad que justifican esta modalidad.
Además, resaltan que desde 2004 se ha trabajado así sin afectar la calidad educativa y que la medida favorece el bienestar docente, la eficiencia administrativa y la equidad laboral.
En síntesis, los rectores defienden que el trabajo asincrónico fortalece la productividad y la salud mental del magisterio, reduce costos y tiempos de desplazamiento, y se ajusta a la normativa que permite excepciones a la presencialidad, por lo que piden mantener esta práctica en 2026.
Argumentos principales de los rectores:
- Naturaleza no lectiva: las semanas de desarrollo institucional no son clases con estudiantes, sino espacios de planeación, evaluación y producción de insumos, lo que permite modalidades asincrónicas.
- Antecedente histórico: desde 2004 Bogotá ha implementado semanas no presenciales sin afectar la calidad educativa, convirtiéndose en referente nacional.
- Condiciones urbanas y de movilidad: la congestión y los largos desplazamientos en Bogotá afectan el bienestar y productividad docente; el trabajo remoto reduce ese desgaste.
- Capacidad tecnológica: el Distrito cuenta con plataformas, conectividad y competencias digitales que garantizan seguimiento y evaluación en modalidad virtual.
- Bienestar docente: la flexibilidad favorece la salud mental, el equilibrio vida-trabajo y la satisfacción laboral, factores reconocidos como determinantes de la calidad educativa.
- Eficiencia administrativa: se optimizan recursos públicos al reducir costos de transporte y logística en semanas sin estudiantes.
- Marco normativo: la Circular 043 de 2025 del MEN establece la presencialidad como regla, pero admite excepciones justificadas por las entidades territoriales certificadas, lo que respalda la solicitud.
CONSULTE AQUÍ EL OFICIO RADICADO POR LOS RECTORES DE BOGOTÁ


