15.4 C
Bogota
viernes, marzo 6, 2026
Inicio El educador Privatizar la educación no es una opción

Privatizar la educación no es una opción

El candidato del Centro Democrático, Daniel Briceño, quien además ostenta la credencial de concejal de Bogotá, se ha caracterizado por sus ataques virulentos contra las organizaciones sindicales magisteriales, desconociendo la estigmatización que por décadas  han vivido por parte de la ultraderecha armada.

En ese orden de ideas, el concejal publicó a finales de enero, en su red social X, un video donde afirmó que los colegios en concesión tenían mejores resultados académicos, eran más baratos, todos funcionaban en jornada única, presentaban mayor retención estudiantil y que, finalmente, debían masificarse en todo el país.

Todas estas afirmaciones las hizo supuestamente con cifras contundentes —ya que se ha vendido como un gran estadista—, pero con un desprecio total por el magisterio público, no solo de la capital sino del país en general, situación que debió generar el rechazo de la comunidad educativa y académica.

Y si bien los colegios públicos no son perfectos y el magisterio debe mejorar en muchos aspectos, alimentar el imaginario de que la única solución es la privatización es un canto de sirenas que solo va a beneficiar a los negociantes del sector, quienes probablemente celebran este tipo de discursos. Esperemos —aunque sería grave— que no estén patrocinando las vallas del susodicho que inundan la ciudad, en medio de un discurso de austeridad que parece más una ilusión.

Semana Cultural 2025 en el Colegio Técnico Tomás Rueda Vargas I.E.D (Bogotá). Imagen tomada de: https://www.facebook.com/ColegioTecnicoTomasRuedaVargasIed?locale=es_LA

Los cinco puntos planteados por el egresado de un colegio en concesión fueron desmentidos punto por punto en un video que publicamos en redes sociales; sin embargo, como era de esperarse, no circuló lo suficiente para contrarrestar el discurso ya instalado en buena parte de la opinión pública. Allí afirmamos varias cosas que retomaremos de manera sintética:

  1. Jornada única

Todos los colegios en concesión son de jornada única, queriendo insinuar que los colegios públicos no lo son porque sí. Sencillamente se le olvida al concejal que los avances en infraestructura educativa comenzaron hace apenas un par de décadas y que el rezago es crónico en todo el país.

Además, desconoce que la mayoría de las IED comenzaron como salones comunales donados por la comunidad y dotados por ella misma mediante mingas o bazares. Es muy fácil administrar un colegio totalmente dotado y nuevo que tener que disputar espacios y condiciones con el vecindario.

Para cerrar este punto, olvida el concejal —si es que ha leído un poco sobre historia de la educación en Colombia— que la doble jornada fue una decisión adoptada por gobiernos de derecha que pretendieron convertir, de la noche a la mañana, un colegio en dos.

  1. Costos

Los colegios concesionados son más baratos, y aquí sí que se pifió el señor conocido ampliamente por sus denuncias en SECOP. Lo primero que hay que decir es que seguramente muchos de los docentes que lo formaron en el colegio en concesión hoy trabajan en el sector público por una sencilla razón: allí son mal pagos y sobreexplotados —pronto publicaremos testimonios de profesores exconcesiones—. Al mejor estilo neoliberal, para bajar costos que paguen los trabajadores y trabajadoras de la educación.

¿Acaso, si son colegios públicos, no deberían respetar las condiciones laborales del régimen docente? Y no es que no dejen entrar a FECODE; es que, si los docentes se sindicalizan, no les renuevan el contrato. Sobra el comentario.

Además, el concejal olvida que la contratación pública tiene una carga tributaria mucho más alta que la privada, lo que hace que un lápiz para el Estado resulte más costoso que para un particular —y eso que es experto en SECOP—.

  1. Deserción

Que tienen menos deserción es algo creíble, pero responde a una política soterrada de deshacerse de los estudiantes conflictivos, algo que no ocurre en la educación pública. Allí no se seleccionan estudiantes ni familias.

En los colegios concesionados, los equipos interdisciplinarios hacen seguimiento para “aconsejar” a las familias que se retiren voluntariamente, argumentando que no podrán sostener el nivel de exigencia. Y hay que decirlo: les piden a padres y madres compromisos permanentes.

La familia acepta porque sabe que los recursos son limitados. Pero que un docente del sector público pida un elemento adicional puede significar enfrentar un proceso disciplinario.

El estudiante no deserta: se va “voluntariamente”. En los registros no aparece como cifra negativa. Es más, no ha terminado de salir cuando ya está matriculado en el colegio público más cercano. Una jugada maestra.

  1. Expansión nacional

Que el modelo concesionado debe expandirse por todo el país es quizás el planteamiento más problemático. Bastaría recorrer los alrededores de Bogotá para diagnosticar necesidades de infraestructura, conectividad, apoyos pedagógicos y espacios deportivos que aún están lejos de superarse.

Los privados administran desde la comodidad de condiciones controladas, con estructuras físicas nuevas entregadas por el propio sector público. Llevar este modelo al ámbito nacional implicaría enfrentar realidades complejas, incluidos territorios rurales donde hacen presencia grupos armados y donde —déjeme decirle, concejal— muchas veces solo llega un docente del sector público.

  1. Resultados académicos

Finalmente, la cereza del pastel: los resultados académicos. Según el video de propaganda electoral, los colegios en concesión superan en resultados a la totalidad de los colegios públicos de la ciudad. Suena contundente, sobre todo porque existe un imaginario negativo sobre la educación pública, de la que provenimos la mayoría de los docentes y adonde muchos no enviamos a nuestros hijos e hijas —esa autocrítica debemos asumirla—.

Para verificarlo, solicitamos a la Secretaría de Educación de Bogotá información oficial. Decidimos seguir la línea argumentativa del candidato y comparar los 35 mejores colegios distritales con los concesionados, evitando una comparación desigual frente a más de 350 instituciones oficiales.

Los resultados son claros: el mejor concesionado no supera al mejor público. Los 35 colegios distritales obtienen 12,28 puntos por encima del promedio de los concesionados. Además, esos 35 colegios gradúan 1.118 estudiantes más.

Y 13 de ellos ni siquiera cuentan con jornada única. Para rematar, 50 colegios públicos superan en promedio los resultados de los concesionados en las pruebas Saber. Las cifras hablan por sí solas.

Para cerrar, hacemos este ejercicio convencidos de que no somos perfectos y de que tenemos mucho por mejorar y aprender. Pero no vamos a permitir que, como se dice coloquialmente, “trapeen el piso con la educación pública”. Llegar hasta aquí ha costado sangre, sudor y lágrimas.

No se trata de desmontar el sistema público educativo, como ya ocurrió en otros países. Las mayores potencias educativas del mundo tienen sistemas públicos robustos, donde el hijo del empresario se sienta junto al hijo del obrero. Eso genera cohesión social y la oportunidad de que sean amigos, de que duden un poco cuando el otro pretenda sobreexplotarlo.

Esa experiencia ya comienza a verse en algunos de los mejores colegios públicos, donde se ha construido un modelo multiestrato interesante, algo que históricamente solo ocurría en instituciones como el IPN, pues la educación pública ha estado concentrada en los sectores populares.

Hacemos un llamado a quienes hablan de dignificar la educación pública desde curules o cargos públicos —incluso desde sectores que se autodenominan progresistas— pero cuyos hijos no estudian en ella porque pueden pagar la privada. Así no es. La educación pública se defiende con recursos y con coherencia.

Necesitamos una escuela pública tan buena, tan sólida y con tantas herramientas, que nadie sienta la necesidad de pagar colegiatura privada. Porque más que una mejor educación, muchas veces lo que se compra son redes sociales que perpetúan privilegios: los de quienes vienen de abajo y logran ascender, y los de quienes han nacido arriba y buscan mantenerse allí.

Yesid González
Magister en Educación. Docente SED. Exsecretario de Educación del Dpto del Magdalena. Correo: [email protected]
ARTÍCULOS RELACIONADOS

Rectores exigen trabajo asincrónico en las semanas de desarrollo institucional

El pasado 9 de febrero, más de 140 rectores y rectoras de colegios públicos de Bogotá, radicaron un oficio para solicitarle a la SED...

Salario emocional 2026 – SED Bogotá

El 10 de diciembre de 2025 la SED expidió la circular 010 sobre "LINEAMIENTOS PARA  JORNADAS DE INTEGRACIÓN FAMILIAR 2026: DÍA DE LA FAMILIA Y...

Carta abierta a la Secretaria de Educación, Isabel Segovia

Bogotá D.C., domingo 22 de febrero de 2026. Respetada Isabel: Aún recuerdo nuestro primer encuentro físico en la ciudad de Washington, después de haber interactuado virtualmente...

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Más popular

Privatizar la educación no es una opción

El candidato del Centro Democrático, Daniel Briceño, quien además ostenta la credencial de concejal de Bogotá, se ha caracterizado por sus ataques virulentos contra...

Rectores exigen trabajo asincrónico en las semanas de desarrollo institucional

El pasado 9 de febrero, más de 140 rectores y rectoras de colegios públicos de Bogotá, radicaron un oficio para solicitarle a la SED...

Salario emocional 2026 – SED Bogotá

El 10 de diciembre de 2025 la SED expidió la circular 010 sobre "LINEAMIENTOS PARA  JORNADAS DE INTEGRACIÓN FAMILIAR 2026: DÍA DE LA FAMILIA Y...

Carta abierta a la Secretaria de Educación, Isabel Segovia

Bogotá D.C., domingo 22 de febrero de 2026. Respetada Isabel: Aún recuerdo nuestro primer encuentro físico en la ciudad de Washington, después de haber interactuado virtualmente...

Comentarios Recientes

Alex Hernando García Andrade on La Solidaridad es la ternura de los pueblos
Fiorella Tatiana Marín Visbal on Inclusión sin tiempo, sembrar sin tierra
humberto bustos fernandez on La ADE y la democratización pendiente
Carlos David Rodríguez Mancera on Duele el alma
Viviana Jiménez on Más divino menos humano
Viviana Jiménez on Más divino menos humano
Viviana Jiménez on Más divino menos humano
Juan Santana on Más divino menos humano
Angelica lara on Una Verdad que incomoda
Wilson Fernando Garcia Castellanos on Subjetividad docente por una escuela pluri y multi-versa
Esperanza Pinzón on Cuento: ¿esperanza es?
Jorge Alberto Padilla Mier on Colombia sufre de hambre