Llega la noche bogotana y con ella se asoma el ruido que traen los piques o carreras ilegales en distintos puntos de la ciudad. El ruido es un sonido desagradable que no dice nada y, en cambio, fastidia, incomoda y sofoca cualquier sistema nervioso. El ruido que producen los piques ilegales de motos y carros hace palpitar los vidrios de las casas, produce dolores de cabeza y altera el funcionamiento del cuerpo. Lo que dejan a su paso es fastidio, molestia y enfermedad.
Pongamos tres razones que motivan a los conductores a participar en estas actividades: apuestas, diversión y aburrimiento. Ninguna de las tres es una virtud republicana, puesto que la cosa pública es secuestrada para el goce de unos pocos. Tampoco contribuyen al fomento de la cultura democrática, ya que los piques ilegales se caracterizan por el desconocimiento de las normas (de tránsito, de seguridad, de convivencia, etc.)
Esta actividad expone una ética del egoísmo vigente en una sociedad que no ha desarrollado la capacidad de pensar en el bien común. Su visibilidad es el síntoma de una identidad colectiva estancada en los vericuetos de la horda y la tribu, en donde la exigencia de derechos ha sido suplantada por la solicitud de favores. De otra parte, expone un ethos neoliberal consumista y cosificador, ya que el tuneo de motos, carros y cuerpos es el resultado lamentable y precario de una cultura mojigata y traqueta.
Los piques ilegales son una expresión más del capitalismo Gore propuesto por Sayak Valencia, en donde la muerte se hace mercancía y todo esfuerzo por hacer comunidad es desechado. Son el correlato precario y decadente de productos de la industria del entretenimiento como los videojuegos “need for speed” o «GTA», o películas como “Rápido y furioso”. Es el síntoma de una nación sometida a la apariencia y opulencia de las formas.
Los videos que circulan por internet (ver nota de prensa 1) (ver nota de prensa 2) nos muestran el “ejercicio” de una ciudadanía traumada y deformada; un engendro de violencia mezclada con ignorancia: privatización de las vías públicas, vidas puestas en riesgo permanentemente y desconocimiento de múltiples normas de tránsito.
Qué normas de tránsito están incumpliendo los moteros?[1]
- “conducir un vehículo a velocidad superior a la máxima permitida”. Multa de 604.054, según valores del 2025.
- “no acatar las señales o requerimientos impartidos por los agentes de tránsito”. Multa de 604.054, según valores del 2025.
- “transitar en sentido contrario al estipulado para la vía, calzada o carril. En el caso de motocicletas se procederá a su inmovilización hasta tanto no se pague el valor de la multa o la autoridad competente decida sobre su imposición en los términos de los artículos 135 y 136 del Código Nacional de Tránsito”. Multa de 1.207.800, según valores del 2025.
- “conducir realizando maniobras altamente peligrosas e irresponsables que pongan en peligro a las personas o las cosas. En el caso de motocicletas se procederá a su inmovilización hasta tanto no se pague el valor de la multa o la autoridad competente decida sobre su imposición en los términos de los artículos 135 y 136 del Código Nacional de Tránsito”. Multa de 1.207.800, según valores del 2025.
Y qué normas de convivencia incumplen?
- Ley 1806 de 2016 “Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana”. El art. 5 define la convivencia como la interacción pacífica, respetuosa y armónica entre las personas, con los bienes, y con el ambiente, en el marco del ordenamiento jurídico. El art. 33 sobre los comportamientos que afectan la tranquilidad y relaciones respetuosas de las personas y el art. 140 sobre los comportamientos contrarios al cuidado e integridad del espacio público.
- Ley 2450 de 2025 o “ley antirruido”: para garantizar el derecho a la tranquilidad proveniente de bares, negocios o vehículos.
[1] Información obtenida en: https://www.infobae.com/colombia/2025/05/30/en-video-bogotanos-denuncian-nuevos-piques-ilegales-de-motos-en-la-avenida-circunvalar-el-hecho-compromete-la-seguridad/


