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Esperar muchas veces no es una opción

Hablo de esas ocasiones en las que no podemos hacer más que mirar, indefensos, el paso del tiempo. Quizá alguien pueda creer que siempre se puede actuar y no quedarse de brazos cruzados… Pero dime tú: ¿qué pueden hacer las personas en medio de una guerra que las azota? La respuesta es evidente.

Ocasionalmente, cuando no estamos inmersos en nuestros celulares, nos damos cuenta de que hay gente en algún lugar del país que sufre, que necesita ayuda y nunca la ha recibido. Entonces uno se pregunta: ¿realmente somos el mismo país, o es otro con el mismo nombre?

No importa dónde estés ahora, estoy seguro de que has escuchado las noticias sobre el Cauca, el «Plan Pistola» o la incautación de no sé cuántos kilos de coca. Al parecer, esos son los operativos que más les gusta hacer. Pero ¿dónde estabas una semana antes de que esas noticias estallaran? ¿Dónde estaba el resto del país antes de que esto sucediera? La respuesta es simple: en todas partes menos allá. Porque ahora, de pronto, a todos nos duelen esos titulares.

Y entonces, echamos culpas. Como si, al hacerlo, todo se resolviera mágicamente. Para algunos, esa es la solución: esperar a que pase algo —o no— para señalar. Tener un minuto de fama a costa del sufrimiento ajeno.

Pobladores de Monserrate – Foto de Cony Forero tomada de https://bogota.gov.co/mi-ciudad/cultura-recreacion-y-deporte/bogota-cotidiana-traves-de-los-lentes-de-la-fotografia

Cuando uno levanta la mirada por cinco minutos y se da cuenta de que hay un mundo allá afuera, comienzan las preguntas: «¿Está cara la gasolina, no?», «¿Cuándo no hay clase?», «¿Te enteraste de que murió el papa?». Y así, hasta que caemos en cuenta. No porque seamos patriotas ni porque queramos estar pendientes de nuestros conciudadanos, sino porque, alrededor nuestro, muchas cosas están pasando. Pero no están en nuestro celular, no aparecen en TikTok, no son tendencia.

Cuando, por casualidad, alguien deja de usar el teléfono, se da cuenta de que no sabe dónde está. «¿Para aquí el SITP?» Bueno, aquí no, y allá tampoco. Podrían responderle en algún lugar del país donde no hay internet, ni redes sociales, ni celulares, ni tiempo para contestar.

Además de la absoluta falta de servicios públicos, carreteras, colegios u hospitales, también deben sacar un momento para responder una pequeña entrevista: «Es que vea, vinimos hasta acá, ¡son noticia nacional! ¿Ustedes son guerrilleros? ¿Qué piensan de Petro? ¿Hace cuánto están así?».

El tiempo no pasa igual para ti, para mí o para aquellos que están allá, lejos, en ese corregimiento donde lo único que pasa —si acaso— es el Ejército. No para saludar o preguntar cómo están, sino para anunciar que se incautaron no sé cuántos kilos de coca.

Al final del día, todo pasa. Para ti, pasan tu medio de transporte, tu horario de trabajo, el parcial del martes. Para otros, la espera de que termine la nueva toma del pueblo. Así que no: esperar no es una opción cuando la alternativa es morir por estar al otro lado del suroccidente colombiano.

Alexander Díazhttps://www.instagram.com/micanoticias?igsh=MTZlM3BzYzJoZXBnNA==
Estudiante de comunicación social y periodismo de la universidad Distrital Francisco José de Caldas. A sus 26 años, trata de retratar su opinión en medio de un mundo caótico creado por nosotros. Correo electrónico: [email protected]
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1 Comentario

  1. Es como cuando se vuelve viral una problemática social, ambiental o política y días después lo olvidamos, la gente está en yoismo y tristemente hasta que no te suceden las cosas no entiendes la magnitud de la cuestión.

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