CARTA ABIERTA A LOS PROFESORES Y PROFESORAS ABELARDISTAS, ABSTENCIONISTAS O, SIMPLEMENTE, INDIFERENTES FRENTE A LA ACTUAL COYUNTURA POLÍTICA DEL PAÍS.
Autor: Esteban Castillo Lara (texto encontrado en algún grupo de Whatsapp)
Queridos compañeros y compañeras:
El comportamiento de algunos docentes este 31 de Mayo, consistente no solo en votar a la presidencia de la República por Abelardo de la Espriella, sino también en defender con extraño ahínco sus posturas cantinflescas, o, peor aún, mostrar indiferencia o practicar la abstención consciente frente al actual proceso eleccionario, no solo es indicativo de un desconocimiento de la historia de las luchas del magisterio colombiano por conquistar el robusto catálogo de derechos laborales, prestacionales y sindicales que hoy tienen todos los educadores del país, sino también muestra de una actitud irresponsable con el futuro de la educación pública como derecho fundamental de nuestra niñez y juventud.
Ustedes creen ingenuamente que esos derechos cayeron del cielo, o que la derecha gobernante durante décadas los otorgó al magisterio como un acto de bondad y de liberalidad absolutas.
Ignoran, compañeros y campañeras, que la derecha jamás otorga derechos, ignoran que esos derechos han sido obra de movimientos políticos de izquierda articulados a la gloriosa FECODE, y que, para lograrlo, fueron muchos los dirigentes de este sindicato y de sus filiales que ofrendaron sus vidas o tuvieron que exiliarse para escapar de las sentencias de muerte dictadas en su contra.
Quiero decirles compañeros y compañeras, después de haberme jubilado tras más de 4 décadas de vida docente, y de haber puesto mi granito de arena en esa lucha por nuestros derechos, que no se crean tener derechos. La tenencia y goce de un derecho solo están garantizados en las sociedades burguesas por la organización sindical y la alerta política permanente respecto a esos derechos.
Es bueno que sepan que durante el primer año de gobierno del expresidente Uribe los trabajadores perdieron de un plumazo los derechos laborales y prestacionales conquistados durante las primeras décadas del siglo 20 por los obreros organizados en sindicatos, llevándolos a la precarizacion laboral y la pobreza monetaria.
Y perdieron estos derechos porque muchos obreros y dirigentes sindicales, dormidos en los laureles del legalismo burgués creyeron que esos derechos estaban escritos en piedra para siempre. Se descuidaron y no vieron venir el zarpazo que el neoliberalismo, en cabeza de Uribe, le dio a esos derechos que tanto dolor, sufrimiento y muerte costó su consecución.
Solo con la llegada del gobierno de Gustavo Petro se restituyeron esos derechos a los trabajadores. Pero la historia puede repetirse, porque los dirigentes de la derecha solo obedecen la lógica del capital, que no es otra que crear las condiciones para el despliegue sin límite alguno para la codicia, sin importar el sufrimiento de los trabajadores.
A ustedes compañeros abelardistas, o apáticos, o que creen que un título de maestría o doctorado los inmuniza de un posible recorte drástico en sus salarios por un gobierno de extrema derecha, también les digo que esto no solo es posible, sino que ya ha sido puesto en práctica en otros países dentro de lo que llaman «políticas de ajuste económico» para favorecer el gran capital y generando empobrecimiento en amplios sectores de la sociedad.
Abelardo De la Espriella, representante de la extrema derecha -tengan por seguro- que no dudará un instante en poner en práctica estas nefastas políticas neoliberales, tal como las está ejecutando Milei en Argentina.
En estos momentos históricos donde están en juego no solo nuestros derechos laborales y prestacionales, sino el futuro mismo del país, les hago un llamado respetuoso para que se pongan del lado correcto de la historia, que no es otro que respaldar las políticas de la vida, de la dignidad para los que nunca la han tenido, y de un futuro con paz y prosperidad para todos los colombianos. Esa opción hoy está encarnada en Ivan Cepeda Castro y Aida Quilcué.
No permitas que tu nombre quede inscrito entre los que se opusieron a esta oportunidad única y singular que la historia nos está dando. Procura que seas recordado como alguien que se sobrepuso a sus propios intereses y se colocó del lado de los humildes y humillados de este país.


