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lunes, agosto 3, 2026
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Cuento «Don anastacio»

Ese día parecía normal en el corregimiento de San Juan de Palos Prieto, lo único que lo hacía diferente era el hecho que era Domingo de elecciones a la cámara y senado, Don Anastasio se levantó temprano como de costumbre, sabiendo que aún por ser una fecha especial, las personas seguirían haciendo lo mismo, sin importar la fecha que fuese, total ganaría el candidato de su preferencia y por mayoría de votos.

La noticia corrió como pólvora encendida, el medico Araujo lo habían llevado al hospital de Sevilla con un fuerte dolor en el pecho, se presumía que no volvería con vida, por su avanzada edad y por las dolencias que últimamente tanto le aquejaban; Casta, su joven y bella mujer no le acompaño por orden de él,

    • Quédate cuidando la casa y a los muchachos, esto es pasajero y pronto estaré de regreso”

Efectivamente así fue, no alcanzaron a llegar al hospital de Sevilla, a José Anastasio el menor, le toco retornar con su inerte cuerpo y Aramis Anastasio partió con rumbo a Ciénaga con la intención de diligenciar lo de las honras fúnebres y avisarle a su mamá Antonia del socorro sobre el doloroso acontecimiento, total ella había sido su primera mujer y su única esposa, las demás que se enteraran como pudieran y además llevaba una buena relación con Casta la joven mujer con quien Araujo vivió sus últimos diez años y con quien tuvo sus tres últimos retoños.

Llegaron a San Juan de Palos Prieto en caravana con los carros que transportaban las urnas, los jurados y los hombres de seguridad para realizar la jornada electoral, pasando desapercibidos, entraron por el portillo trasero de la finca para no levantar sospechas ni escándalo.

Francisco el celador les abrió con sigilo y oportunamente, la caravana con las urnas y los jurados, custodiados por los de seguridad, siguió su marcha sin percatarse, hasta llegar a la escuela, donde los esperaba Andrés Felipe, el corregidor, quien manifestó al delegado de la Registraduria su intención de finiquitar los preparativos para la atención de las autoridades visitantes,

    • Cuantos machos trajiste? ¡Vas a estar feliz el día de hoy!

Le susurró al oído al delegado de la Registraduria, felicitándolo por la llegada puntual de la comisión, eran viejos amigos, coronando su frase con un fuerte abrazo y una carcajada la cual se engalanaba con una marquesina doble hilera de dientes esmeradamente cuidados y de lo cual hacía gala de orgullo por no haber tenido ni una sola caries en toda su vida, lo cual era el orgullo de su familia.

Aramis Anastasio arribó horas después, acompañando la carroza fúnebre, junto con “Quincy” como cariñosamente apodaban a Leandro Almanza, el nefrólogo empírico y “Montoya” el histórico chofer de la “Pavita del Diablo” como se conocía por esos lares la destartalada carroza de la funeraria “La Rosa negra”, entre los dos se sumaban más de ciento setenta años de vida; con parsimonioso protocolo bajaron los enceres fúnebres, uno por uno y sin ninguna prisa.

La noticia se esparció como una explosión,

    • Amaneció muerto el Doctor Araujo”

Acompañada con rumores sobre su fallecimiento.

• “Lo mató el viagra”
• “Quedó muerto sobre Casta”
• “lo mató el peso de los cachos”
• “Se mató bajándose de la hamaca”
• “Lo mató Casta con los brebajes que le daba”
• “Murió del corazón al enterarse que los tres últimos no eran sus hijos”

Entre otras elucubraciones mal intencionadas, pero no sin fundamentos.

La verdad era que había muerto por una falla del marcapaso, el cual debió haberse reemplazado dos años antes y por propia decisión o terquedad, como decía su familia, no lo hizo, pues prefería morir sin saber qué día sucedería y no en una riesgosa cirugía y sabiendo la fecha exacta.

Los electores acudieron en masa desde temprano para depositar su voto, salir de eso y destinarle el resto del tiempo a los menesteres del pésame y el acompañamiento del difunto,

    • Seguramente ese velorio duraría más que el de Doña Blanca, la esposa de Don Anastasio,

Murmuro en la puerta de la escuela una de las ancianas del corregimiento, apuntando además,

    • Es más, deberían aplazar eses putas elecciones para después del sepelio, total ya sabemos cuáles son las ratas que vamos a elegir, ya nos pagaron los votos”

Don Anastasio se enteró en la puerta del comando de su candidato, por boca de Aramis Anastasio, el hijo mayor del Doctor Araujo, no le habían comentado nada a pesar que él pregunto varias veces que pasaba y por respeto a la memoria del fallecido, pues la noticia debía dársela uno de sus ahijados, como como en efecto se hizo,

    • Nojoda mijo!, como puede ser esa vaina, precisamente el día de hoy y con estas elecciones tan caras, mi compadre sabrá comprender si no lo acompaño hoy, hay mucho invertido en esta mierda y él ya se jodio, total no se va a levantar y sabrá esperarme, él con sus vainas de siempre, no avisa para uno prepararse y cuadrar las vainas, ahora sí que se jodio, que me espere para echarle sus vainazos como él hacía conmigo cuando lo visitaba en el consultorio, que hasta cachón me decía, no le respondí nunca por la amistad y el respeto que siempre le he tenido, nojoda!, que me espere así como yo lo esperé para las consultas, que se cree el carajo ese?, morirse sin decir un carajo antes”,

Terminado su monólogo volvió a abrazar a su ahijado murmurándole al oído,

    • Ahora le toca a usted continuar atendiendo a su madrasta sin el temor de su papá, total el pueblo sabe que los tres muchachos son tuyos y ya tienen tu apellido, no tendrás problemas en el futuro”

El joven volteo sobre sus pasos, con lágrimas en los ojos, una sonrisa se dibujaba en sus labios y sin decir una palabra se retiró, total era verdad lo que Don Anastasio le había dicho, pues él mismo se lo había contado a su padrino.

Aumentó el número de votantes con respecto a las elecciones anteriores, muchos votaron sin que le dieran un peso, por consideración al honorable difunto, pues el bandidato era el segundo hijo del matasano y de Doña Antonia del Socorro la primera mujer y única esposa del médico Araujo, quien además llevaba como segundo nombre, Anastasio como su padrino y de quien se rumoraba además era su hijo, joven que ostentaba estudios superiores.

El velorio duro cuatro días y tres noches, nunca faltó una hornilla encendida con varias ollas de agua hirviendo con café y limoncillo, para el autoservicio de los acompañantes al magno suceso, se sacrificó una novilla con la cual se hizo un asado y sopa para los que amanecieron acompañando al difunto, no falto su viejo y beodo amigo “Tiro Loco”, decimero, cuentero y cuentista, trovador y poeta, quien se ganó su apodo por involucrar en sus versos indiscriminadamente a todos los habitantes y visitantes a San Juan de Palos Prieto, quien pasó las tres noches en la puerta de la casa del velorio despierto y sin callar la boca, animando a los presentes, a quien notaba llegar le esgrimía un verso a manera de coro, entre anécdotas y chistes, al cual solo le cambiaba el nombre o el apodo,

• “ha llegado …
Hijo reconocido de Anastasio,
Traído al mundo por Araujo,
Por cesaría y muy despacio.

Se sospecha no es su hijo,
Pues su esperma nunca ha cuajado,
Desde que se cayó del caballo Tiro Fijo,
Una noche muy borracho.

Su madre no le cuenta,
Por evitar una trifulca,
Yo se lo digo en este verso,
Sin importarme si la vaina se pone maluca”.

Un mes después de sepelio la secretaria de salud del municipio envió a un joven estudiante de medicina para realizar su año rural en el corregimiento de San Juan de Palos Prieto, el cual era hijo del gobernador del departamento, colega del Doctor Araujo y muy amigo de Don Anastasio, quien haciendo uso de su autoridad y a sabiendas que cuidarían muy bien al muchacho, ordeno lo ubicasen en el puesto de salud del corregimiento, con la promesa de enviar una partida para adecuar y dotar el sitio donde su hijo iba a pasar un año de su vida, promesa que como siempre no cumplió por sus múltiples compromisos.

El joven galeno, no había estado nunca en el lugar, ignorando la historia del corregimiento, lo cual le trajó muchas dificultades, además y por su prepotencia, falta de humildad y por no rozarse con esa gentuza, decidió hospedarse en la última pieza del puesto de salud, usando la camilla de los pacientes para dormir y el baño para sus necesidades, los alimentos y el lavado de su ropa lo contrató con una vecina de al lado del puesto de salud, con las respectivas consecuencias para su salud, por su delicada contextura física, lo cual le hacía maldecir a su padre a cada momento, manteniéndolo de mal genio y ajeno a su entorno, circunscribiéndose solo a cumplir su función profesional.

El flujo de pacientes era cada día menor, por obvias razones, los tratamientos que recomendaba eran precisos y eficientes, con lo cual se ganó la fama de buen galeno, además la droga que enviaba no era genérica y la mayoría de las veces la obsequiaba de la que los visitadores médicos le dejaban como muestras.

Estados gripales, brotes de paludismo, rasquiñas y sabañones, infecciones urinarias, estados glucémicos, crisis de presión, embarazos y partos, citologías, exámenes prostáticos, contusiones y raspaduras, eran los casos más frecuentes, los cuales atendía con el acompañamiento de la vieja enfermera del médico Araujo, a la cual le faltaban dos años para su retiro forzoso del servicio activo, los dos hacían un excelente equipo profesional, solo cruzaban palabras para comunicarse por motivos de trabajo, desde los buenos días hasta el hasta mañana, cuando no había pacientes, él permanecía en su consultorio maldiciendo a su padre y ella en la recepción organizando las historias clínicas, las herramientas médicas, las drogas o haciendo el aseo para mantener todo pulcro y bien ordenado.

Don Anastasio paso toda la noche en vela con el insoportable dolor en los testículos, se había levantado varias veces para sentarse en una ponchera con agua helada, tomo varios analgésicos, se embadurno varias cremas desinflamatorias, pero nada le sirvió, el dolor persistió acompañado de una larga noche de desvelo hasta la madrugada cuando decidió asistir al puesto de salud, llego antes que los pocos pacientes de la mañana, toco fuerte la puerta del puesto de salud, el joven médico salto de la camilla asustado,

    • Que se le ofrece a esta hora señor?, ¿a qué obedece ese toque tan fuerte?”

    • No he podido dormir por un dolor en las chácaras, esas bolas me vienen doliendo desde que me caí del caballo Tiro Fijo, hace ya tantos años que ni me acuerdo, era muy joven y más brioso que hoy en día, por andar tomando trago sin medirme y puteando de pueblo en pueblo, por eso tengo regados hijos por todas partes, pero eso sí, a todos los he reconocido y los he mantenido como debe ser, si Araujo estuviese vivo podría dar fe de lo que le estoy diciendo”,

El joven médico le interrumpió su acostumbrado monólogo,

    • Entre a mi consultorio para revisarlo y ver que le causa su padecimiento”,

Volteando sobre sus pasos y seguido por el sufrido paciente, caminando como acabándose de bajar de uno de sus caballos luego de una larga jornada de trabajo en el hato ganadero de su propiedad.

    • Bájese los pantalones, acuéstese en la camilla y coloque los pies en los estribos”,

    • Nojoda!, no vine a parir”,

Con molestia increpo, obedeciendo la orden, mientras el galeno se calzaba los guantes quirúrgicos; palpándole los testículos le comentó,

    • Voy a realizarle un tacto rectal para revisarle la próstata”,

Don Anastasio sacó su revólver, martillándolo, colocándoselo a la altura de los testículos del galeno increpó,

    • Atrévase jovencito, eso lo hizo Dios para que salga la mierda, no para meterle nada, le queda claro, Nojoda!”,

El joven galeno sin decir nada giro de insofacto dirigiendo sus pasos al escritorio y sentándose,

    • Puede bajarse y subirse los pantalones, su nombre completo, edad y desde cuando padece el dolor?”

    • Don Anastasio, ochenta y cinco años cumplidos el pasado Domingo, desde los 16 años, el resto se lo conté en la puerta carajo”,

    • le voy a enviar estos laboratorios, estos estudios radiológicos y estos ultrasonidos, cuando tenga todos los resultados regrese, por ahora le voy a inyectar para bajarle un poco el dolor, viene a partir de mañana cuando este la enfermera para seguir inyectándolo”,

Salió del consultorio diciendo entre dientes,

    • Mande a la enfermera a la casa para pagarle la puta consulta, nojoda!”,

Tirando a su espalda la puerta del puesto de salud,

    • Este carajito, pichón de médico que se ha creído nojoda!, que yo soy marica como él, le habrá gustado mi culo”,

Llego a su casa y se recostó a dormir en el chinchorro del patio hasta pasado medio día, cuando lo despertó una impertinente llovizna.

Al día siguiente salió madrugado para Barranquilla a realizarse todos los exámenes, quería salir rápido de eso,

    • Le llego el día a este puto dolor de huevas”

    • Los resultados se entregan en tres días, si paga los gastos de envió se los llevamos a su casa”,

Le comentó la joven recepcionista del centro de salud,

    • Yo vengo personalmente por ellos, esa vaina es privada y puede caer en malas manos, uno no sabe”.

Viajo al cuarto día a buscar los resultados, con la intención de regresar temprano al corregimiento, en horas de la tarde llego al consultorio donde lo esperaba el joven médico, sin esperar turno lo hiso pasar al consultorio, ojeo los exámenes, reviso las placas en la iluminada pantalla, luego reviso los ultrasonidos, permaneciendo con una expresión inmutable, sin dibujar ningún gesto,

    • Desvístase todo y colóquese de pie frente a la camilla, coloque sus manos en ella, inclínese un poco”

Mientras se colocaba los guantes quirúrgicos, embadurnándose los dedos de la mano derecha con vaselina, sin que el paciente se percatara,

    • Orine en esta bacinilla»

Le abrió las piernas como militar experto, le colocó una mano en la espalda y antes que reaccionara le introdujo los dedos índice y medio de la mano derecha, no pudo hacer nada y al no sentir dolor, se mantuvo quieto,

    • Desde cuando orina así?

    • Casi desde que me saque a vivir a Casta, hace como diez años”

No sintió cuando el joven médico se retiró de su espalda, hasta cuando escuchó su voz,

    • Tome papel higiénico, límpiese, colóquese la ropa y siéntese acá, por favor”,

Noto en su tono de voz un trato que le causo escalofríos.

Se miraron a los ojos fijamente durante unos instantes, el joven médico corrió su silla hasta colocarse a su lado, colocándole una mano en el hombro y sin apartarle la vista de los ojos,

    • Lo voy a remitir de urgencia a la clínica de mi papá en Santa Marta, para realizarle otros estudios más especializados y aplicarle un tratamiento para sus dolencias, la ambulancia lo está esperando, no se preocupe por los gastos, le manda a decir mi papá”

    • Esas son las vainas de ese viejo desgraciado, cuando le pido un favor no me lo hace y cuando uno menos lo espera sale con unas vainas que no necesito, para eso tengo carro, nojoda!, que se meta esa ambulancia por el trasero”,

    • No me ha entendido, la ambulancia es para el uso en caso de emergencia en el centro médico y usted tendrá el honor de inaugurarla”,

    • Centro médico?, esta vaina es solo un puto puesto de salud”

    • Mi papá le manda a decir que coloque usted el terreno que los materiales de construcción con los trabajadores ya vienen en camino, para iniciar la construcción del centro médico”,

    • Nojoda!, que vaina no? Esas son sus jodidas, que cojan una hectárea de la finca que está a la entrada del corregimiento y hagan esa vaina”

La enfermera salió disparada a informarle a Casta.

Sentándose en el puesto del chofer, encendió la ambulancia,

    • Como se prenden las luces y la sirena? Para que todos se enteren que a partir de hoy cambie de trabajo”

El joven médico les entrego una caja que contenía la historia clínica de Don Anastasio,

    • Que valla con Dios señor”

Recogieron a la enfermera en la casa y aprovecho para despedirse de Casta, recorrieron las únicas dos calles y ocho callejones del corregimiento,

    • Esta mierda es para ustedes, la mando el gobernador, por fin cumple algo, será porque su hijo es médico de este mierdero”

Gritaba en cada esquina deteniéndose antes de cruzar y por precaución de no atropellar a los niños y los perros que corrían delante del improvisado desfile, hasta a los ancianos los sacaban a las puertas o los asomaban a las ventanas para que constataran que era verdad lo de la ambulancia y no otra de las charadas que Tiro Loco hacía para burlarse de las promesas incumplidas por el gobernador o los políticos en campaña, al salir del corregimiento cambio el puesto con el chofer.

    • Me siento cansado por el viaje a Barranquilla”,

Comentando entre dientes, pasó a la camilla

    • Que te ha contado el medicucho ese sobre lo mío?

Le preguntó a la enfermera, quien ya procedía a canalizarle la vena, preparándolo para su llegada a la clínica,

    • Él no me comenta nada, solo nos damos los buenos días y hasta mañana y me imparte ordenes sobre sobre el servicio”,

    • Que vaina con estos médicos de hoy en día”,

Se durmió plácidamente hasta llegar a la clínica, donde fue despertado por los camilleros, lo pasaron directamente a la unidad de cuidados intermedios, donde permaneció por espacio de dos días mientras lo remitían a diferentes salas para realizarle exámenes.

En la junta médica le diagnosticaron cáncer de próstata en estado avanzado, con compromiso testicular, lo dejaron hospitalizado para aplicarle radio y quimioterapia intensiva.

Una semana después recibió la visita de su primera mujer, Antonia del Socorro, esposa del finado Doctor Araujo y madre de sus dos únicos hijos, los cuales por azares del destino llevan su nombre y no su apellido y de los cuales era su padrino, Aramis Anastasio lo había concebido a los 14 años cuando inicio su larga y vida sexual, Antonia del Socorro contaba entonces con 16 años y era cortejada por Araujo, siendo este apenas estudiante de medicina.

Antonia del Socorro, al ver lo promiscuo que era Anastasio decidió entregarse a Araujo contando con dos meses de embarazo, haciéndole creer a ambos que el último era el padre de Aramis.

Años después Anastasio fue convidado por Araujo para pedirle matrimonio a Antonia del Socorro, y nombrarlo como padrino de su matrimonio y de su primer hijo, luego de cumplir con el cometido y de tomar tragos toda la tarde y parte de la noche, para festejar, Anastasio aprovecho que Araujo se encontraba borracho y dormido, tomando por segunda vez a Antonia del Socorro, en la cocina de su casa, alzándole la falda, quitándole los morunos, por la espalda por respeto a su hermano de crianza, amigo y posterior compadre, sembrando por segunda y última vez su semilla en la humanidad de la mujer. Un hermoso niño nació dos meses después del matrimonio de Antonia del Socorro con Araujo, ya graduado como médico.

Haciendo el rural en el hospital de Ciénaga, se radico en casa de su padre de crianza y legítimo de Anastasio, con Antonia del Socorro, por lo que Anastasio tomo la decisión de radicarse y hacerse cargo del hato ganadero ubicado en San Juan de Palos Prieto y propiedad de su padre.

El entonces Doctor Araujo volvió a nombrar a Anastasio como padrino de su segundo hijo y en su honor también le coloco por segundo nombre Anastasio como al primero.

Ese día ella llego a visitarlo con una biblia en su mano y una agenda en su bolso, luego de orar por más de dos horas aprovechando que Anastasio dormía. Al despertar y verla, se sorprendió gratamente, era la tercera vez que se estaban a solas, a partir de ese momento serian muchas más, hasta la partida final de Anastasio, Padrote, como ella cariñosamente le decía.

    • Que alegría vete por acá mujer, gracias por sacar tiempo para visitar a este desagradecido amigo”

Tomándola de las manos y dándole sendos cariñosos besos en ellas,

    • Pensé que no me querías ver más y con justa razón”,

Termino diciéndole y mirándole fijamente a los ojos.

    • Nunca te he guardado rencor, Anastasio, Padrote, te he amado toda mi vida como podría odiar al padre de mis dos hijos y por cierto, los únicos dos tuyos también”,

Respondió ella con un dulce y tierno tono de voz, segura de lo que estaba diciendo.

    • Como me dices eso mujer, si sabes que tengo 160 hijos, Araujo los trajo al mundo todos por cesaría, a todos los he reconocido y los he mantenido hasta su mayoría de edad”,

Ella saco de su bolso la agenda y entregándosela,

    • Acá encontraras la relación detallada de los 160 que crees son tus hijos, y por cauto y pendejo has reconocido”

Él revisó desde la primera hoja, encontrando el nombre del niño, la fecha y la hora de la cesaría, el nombre de la madre y del verdadero padre, con una hoja adicional, grapada y doblada, donde constaba el ADN del padre.

    • Que mentira es esta mujer?, que intentas hacer con esto?, dices no odiarme y sin embargo me entregas eso, así me odias?,

Lanzándole a los pies de ella la agenda, y con una mirada de fuego que la hizo temblar.

Ella le entrego entonces un sobre amarillento,

    • Esto no aparece en la agenda por obvias razones, tu comprendes”,

El mismo contenía las pruebas de ADN de Araujo y Anastasio y la de Aramis y José.

    • Él murió creyendo que tenía cinco hijos, los míos son tuyos y los de Casta de Aramis Anastasio, yo misma le pedí a Aramis Anastasio que te contara la verdad por el cariño y respeto que te tiene, solo que no te dijera que él sabía que él y su hermano eran tus hijos, por respeto a Araujo”,

El bajo su mirada y con voz calmada le pidió le alcanzara la agenda, ella ya la había colocado en la mesita de noche ubicada en la cabecera de la cama donde se recuperaba Anastasio, Padrote, el amor de su vida, total, ya no tenía por qué guardarla más.

    • Ahí la tienes a tu alcance”,

Volteo sobre sus pasos en el umbral de la puerta le lanzo un beso con la mano, deseándole que pasara buena noche, y con la promesa de visitarlo al día siguiente.

Don Anastasio dedico toda la noche a revisar la agenda, fue entonces cuando constato el verdadero número de hijos suyos y los reconocidos, dos con Antonia del Socorro y 136 reconocidos a las mujeres con las que había estado, el resto que le sumaban los 160 los había reconocido sin haber estado con las madres y luego de sendas borracheras.

Al día siguiente Antonia del Socorro se presentó acompañada de la vieja enfermera del Doctor Araujo, la única que tuvo y que nombro madrina de sus tres últimos retoños de su relación con Casta.

Luego del protocolario saludo la enfermera le entrego una caja igual a la de historia clínica, la cual contenía los registros médicos y detalles de los costos de las cesáreas realizadas a las mujeres de Don Anastasio.

    • Le dejo esto acá”

Retirándose en silencio de la habitación,

    • Mujer por favor dile a los muchachos que suban”

Le solicito Antonia del Socorro.

    • Con mucho gusto mi señora Antonia”

Los dos jóvenes acompañados por Casta y sus tres retoños llegaron y abrazaron a Don Anastasio y por primera vez en su vida le llamarón papá y no padrino como siempre lo habían hecho.

Los niños de lo rodearon colmándolo de abrazos y besos, Casta se sentó sobre un costado de la cama, posándole un beso en su frente le comento,

    • Como se ha sentido Don Anastasio?, Dios lo sacara pronto de esto, usted es un roble”,

    • – “Gracias Casta, hermosos tus hijos, mis nietos”,

Era la primera vez que disfrutaba de un ambiente familiar y se sintió en el cielo rodeado de ángeles y querubines, alargo su mano y tomo la de Antonia del Socorro, apretándola tiernamente, de los ojos de ambos brotaron lágrimas como cascadas.

Al día siguiente mando a llamar a el corregidor, gran amigo suyo, administrador del hato ganadero y a quien le crio seis de sus supuestos hijos, los cuales los había concebido en sendas borracheras, le solicito que buscara un buen abogado en Ciénaga para adelantar unos trámites legales y con prisa, pues presentía su pronta muerte.

Durante ese mes que permaneció recluido en la clínica, lo aprovecho para poner en orden sus asuntos legales, con la ayuda de sus dos hijos, sin despertar ninguna sospecha.

Regreso en la ambulancia a su casa en San Juan de Palos Prieto, donde pudo constatar la construcción del centro médico, ubicado en la entrada del corregimiento, en la hectárea de tierra donada por él. A su llegada lo recibió el joven médico junto con la vieja enfermera y sequito de profesionales entre los que se contaban otro médico, una enfermera auxiliar, una fisioterapeuta y un radiólogo,

    • Adema, contamos con un profesional en el laboratorio y un farmaceuta para el dispensario”,

Comento el joven médico, rematando

    • Mi papá le envía cordial saludo, le agradece la donación del terreno y le solicita su permiso para colocarle el nombre de Aramis Araujo Pedroza al centro médico en honor el finado amigo de ambos.

    • Claro que sí,

Respondió.

Ese último mes de su existencia mando a llamar a sus reconocidos hijos, junto con su madre y su verdadero padre, a cada uno de los que asistieron le entrego sus documentos manifestándole la verdad, a los padres les canto la cartilla en tono alto y a las mujeres les agradeció el favor de haberse acostado con él y les pidió disculpas por el sacrificio que tuvieron que hacer. Algunos no acudieron al llamado, por diferentes razones, unos ya conocían la verdad, y se la ocultaron para seguir recibiendo sus favores, otros por pena, otros se enteraron por los rumores, otros habían perdido a sus padres o vivían en tierras lejanas, otros nunca se enteraron.

Cada vez que entregaba los documentos sentía un alivio en su alma y una paz interior que nunca alcanzo a imaginar, por las noches se sentaba en el corredor del patio para tomar el fresco de la tarde y disfrutar la vista del centro médico que llevaba el nombre en honor de su traicionado hermano, amigo y compadre ya fallecido, entablando un largo monologo consigo mismo, rogándole que lo esperara en el cielo o en el infierno o donde a él le diera la gana, para pedirle personalmente perdón por sus faltas cometidas, solo lo interrumpía la dulce voz de Antonia del socorro quien se sentaba a su lado para tomarlo de la mano y escucharle su informe de los visitantes del día, ella iba tomando apuntes para luego borrar de la lista los ya atendidos y que no fuesen a engañarlo asistiendo más de una vez.

Ese Domingo como era de costumbre lo visitaba por el cura párroco de la Zona Bananera, después de oficiar la misa y en horas del almuerzo “para aprovechar las sobras”, acompañado de lazo de Antonia del Socorro, seguidos por Aramis y José, más atrás Casta y sus tres retoños.

Terminada la visita hizo llamar al corregidor, su mujer y los seis hijos reconocidos por él, a ella, la despidió sin ningún comentario, a los tres mayores los vacío y gritando los mando a sacar de la casa, pues ya se había enterado por boca de Tiro Loco, quien lo visitaba con frecuencia manteniéndolo informado, que ellos sabían la verdad, a los tres menores les regalo dinero, le entrego sus documentos y les dijo la verdad, a su amigo el corregidor, Andrés Felipe, lo tomo por el brazo, conduciéndolo hasta el corredor del patio,

    • Ayúdeme compadre, ya no puedo caminar solo, no puedo ni con las patas por tanto comerme a su mujer”,

Le increpo en tono serio, recibiendo como respuesta una sonrisa por parte de su compadre,

    • Solo espero que haya disfrutado de sus mentiras durante tantos años, a mi perjuicio y contra la moral y el buen nombre de su santa y sufrida esposa, lástima que no me la hay comido nunca, pero para el corregimiento y sus alrededores y por su boca sí”,

Andrés Felipe palideció, bajando la cabeza, sin decir una palabra intento levantarse de la mecedora, Don Anastasio le coloco la mano firmemente en su hombro,

    • No he terminado, aún hay negocios por tratar”,

Pues además de corregidor era el su capataz en el hato ganadero.

    • Los nuevos dueños del hato y todas mis propiedades son mis hijos Aramis y José, entrégale los informes a ellos, no me interesa más eso, de mi parte estas despedido, ya te puedes largar desgraciado y sigue disfrutando de tu inmunda vida”,

Andrés Felipe sudando, salió sin despedirse encaminando sus pasos al portón del traspatio, pues considero que no era merecedor de recorrer nuevamente el interior de la casa y menos salir por la puerta principal,

    • Dios te perdone y el diablo te espere mal amigo”,

Sentado en el traspatio lo cogió la noche, Antonia del socorro se acercó como siempre para sentarse a su lado y escuchar su informe de visitas, le cerró los ojos, y entro a la casa

    • Aramis y José, por favor llamen a funeraria la Rosa Negra”,

Quincy y Montoya, sus viejos amigos y propietarios de la Rosa Negra, arribaron horas después en la Pavita del Diablo, ataviados con todo su equipaje mortuorio, a media noche terminaron de prepararlo sobre la mesa del comedor, donde colocaron un plástico como protección.

Los primeros visitantes empezaron a llegar a eso de las cinco de la mañana, iniciando el alba con un rosario interminable, dirigido por Antonia del Socorro.

Se construyó una hornilla y un asador en el traspatio, donde se colocaron ocho ollas para hervir agua suficiente por si acaso y se asaran las cuatro novillas que se sacrificaron para atender muy bien a los muchos visitantes que se esperaban. Solo asistieron sus pocos familiares, el grupo de médicos y auxiliares del centro médico, algunos agradecidos ex hijos, algunos de sus compadres y comadres, entre todos no se contaban treinta personas.

Lo sepultaron en horas de la tarde de ese mismo día, en el traspatio de su casa y luego de la misa fúnebre realizada con los pocos asistentes al sepelio, Tiro Loco no tenía repertorio, y solo atinó a decirle a sus dos únicos hijos y en un lugar privado…

“Aramis y José Anastasio,
Los dos en honor de su padre,
De apellido Araujo,
La verdad siempre supieron,

Por respeto a los difuntos,
Y por evitar una trifulca,
Vivieron un calvario,
Amando en silencio a un padre
Y agradecidos con el otro

Dejen que ese par de amigos,
Arreglen sus asuntos,
Con Dios o con el diablo por testigos,
Allá ellos, Nojoda!, como decía Anastasio.

Descansa en paz mi viejo y buen amigo,
Del cual no tengo hijos.

JOSÉ VIRGILO FRANCO BANDERA

José Virgilio Franco Bandera
Barranquillero de nacimiento, cienaguero por adopción, licenciado en educación, especialista en educación física, especialista en evaluación educativa, técnico profesional de fútbol sala y playa, docente en ejercicio. Correo electrónico: [email protected]
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