En Colombia (la República, el Estado Social de Derecho, el país del Sagrado Corazón) han enunciado y sostenido críticos políticos, medios tradicionales de comunicación y opinión pública que: “estamos polarizados”. La alusión a la polarización trae consigo el llamado a “no dividirnos”, sin precisar cuál es el punto medio, o el sentido común, que fusionaría las fuerzas para por fin dejar de halar hacia lados opuestos y eliminar las tensiones que deshebran el lazo social.
Aquella proclama “pacífica” hace apariciones especiales cuando en un salón de clases universitario, una conversación familiar, una entrevista a la oposición política, etc., alguna persona manifiesta su disentir ante las lógicas dominantes, o como diría la oposición institucional, burocrática y de a pie del período de gobierno 2022-2026 de Gustavo Petro, llega con su “mamertería”, “zurdo comunista”, “resentido social”, “guerrillero” y hasta “petrista”.
Y con esta misma “indisposición” ante la palabra disonante emana la exigencia de evitar el “adoctrinamiento” y la ideología política en las aulas, de no crear enemistades por cuestiones políticas, de no perturbar la tranquilidad familiar porque a la mayoría no le gusta la política, de no tomarse los medios de comunicación para hacer proselitismo, entre otras peticiones cuasi-mediadoras de cualquier atisbo de debate.

Esto, en Colombia donde en 2022 se posicionó por vez primera un gobierno progresista elegido por la población civil; en Colombia donde el carácter laico constitucional aparece, por ejemplo, cuando se quiere silenciar/ningunear a quienes no están firmes por las tradiciones y desaparece cuando se quiere volver a Dios en las aulas.
Aquí pueden suscitar preguntas como: ¿No son de por sí polos opuestos los posicionamientos donde unos/as han defendido los Derechos Humanos (y con ello los mínimos vitales, la vida digna, la justicia social) y otros los han vulnerado/violado?, ¿Por qué y para qué debemos disolver tal “polarización”?, ¿Realmente estamos polarizados?, ¿Cuál es la influencia de la derecha en la narrativa de la “polarización”?, con esta ¿Ha ascendido la derecha?, ¿Cómo lo ha hecho?
Enseguida, ¿En qué ha fallado la izquierda?, ¿Se encuentra en crisis la izquierda?, ¿Qué tipo de crisis? Tres cuestiones no insignificantes, toda vez que emanan en doble vía: como reproche externo y como autocrítica.
Y en esta última vía, las incógnitas contribuyen a la búsqueda de la compresión sobre la manera en la que la narrativa de la “polarización” ha logrado: 1. Posicionar una mirada negacionista de determinados hechos en la historia de Colombia, en razón de ideología política; 2. Auspiciar una versión unívoca de la historia; y 3. Filtrar algunas líneas de la izquierda.
De manera que pensar cómo se “ha polarizado” el país, qué se niega de la historia o qué historia es la que se cuenta, pasa de alguna forma por acercarnos hoy al estado de “crisis de la izquierda” y al “acenso de la derecha” en el territorio, y esto advierte como prerrequisito reconocer: el trasegar de los posicionamientos políticos dominantes a lo largo del tiempo; las características de sus ideologías (junto a las categorías discursivas/prácticas emergentes de ellas); y, la configuración político-cultural de las singularidades (o individuos, en clave del proyecto moderno europeo de ser humano) que conforman la sociedad colombiana.

Así mismo, es oportuno resaltar que, antes del expresidente Petro, el único gobierno en Colombia que no fue de corte netamente de derecha se dio a mediados del siglo pasado, donde los partidos liberal y conservador, junto a las fuerzas armadas, establecieron un gobierno militar encabezado por el teniente coronel Gustavo Rojas Pinilla, quien concedió indultos a miles de campesinos levantados en armas con el propósito de depurar las tensiones bipartidistas. ¿Qué nos ha sido legado?, ¿Hay quienes construyen/relatan la historia de Colombia con mentalidad dualista, o trinitaria? …
1. El contexto político:
Identificar las bases ideológicas sobre las que se posan las disputas políticas en el país posibilita comprender por qué tantas/os nos han hablado, por ejemplo, de “la política tradicional”, “el gobierno tradicional” o “la hegemonía conservadora”. Ir muy lejos en la historia siempre será necesario, sin embargo, miremos esta vez hacia 1848-1849 (siglo XIX), tiempo en el que muchos datan el surgimiento oficial del partido liberal y el partido conservador.
Dicho surgimiento era precedido por dos posicionamientos sobre ser y estar en Colombia: uno, donde coincidían esclavistas, terratenientes, burócratas, militares de los altos rangos y clero, y que consideraban la situación (colonial) que vivían como ideal, por lo que debía conservarse; y, otro, donde coincidían indígenas, comerciantes, esclavos y artesanos, y quienes consideraban que lo mejor era transformar la situación actual.
En adelante, los conservadores abogaban por el Estado colonial para mantener sus intereses económicos, no eran partidarios de abolir la esclavitud ni de reconocer jurídicamente a todos como iguales (a la base, el estatus y el poder social). Mientras tanto, los liberales abogaban por pasar del Estado colonial a un Estado con leyes para todos, les interesaba abolir la esclavitud, la libertad de credo, la industria y el comercio, el sufragio universal, el juicio de jurados, entre otros. Estos dos partidos perduraron, siendo el partido conservador el que más ha tenido el poder (como durante los 44 años de mandato ininterrumpidos entre 1886 y 1930). Ya en 1953 se da la instauración del gobierno militar mencionado anteriormente.

Aunque encontremos en el bipartidismo colombiano dos posiciones ideológicas, ubicar hoy especialmente al liberalismo al lado izquierdo resulta contraproducente, pues con la proliferación de partidos políticos, coaliciones y surgimiento oficial del centrismo, quienes se han proclamado liberales han tomado decisiones a fines, y serviles, a bases del conservadurismo.
De Rojas Pinilla a Petro pasaron 65 años en el que diversas generaciones colombianas pudieron decir: “un gobierno del pueblo”. Es cierto que no hemos vivenciado dictaduras como otros países del continente americano.
Sin embargo, que gobierne el conservadurismo, con el paso del tiempo posicionado en la derecha y hasta ultraderecha, durante décadas en un territorio donde gran parte de la población ha tenido (y tiene) una vida precarizada y se le han vulnerado (y vulneran) sus derechos, implica que hay otro lugar en el que se desarrolla el arraigo de este poder, ¿Existe otra categoría en la praxis de gobierno que no despliega por completo el uso de la fuerza y la arbitrariedad, pero que, impone el poder, las ideas y las aspiraciones sociales?
2. La(s) izquierda(s):
¿En singular o en plural?, ¿Qué, y cómo, se entiende este posicionamiento político y a quienes lo abanderan?, y, ¿Se distinguen las proclamas y modus operandi de las diversas manifestaciones de la izquierda?
La(s) izquierda(s) en este país tiene(n) lugar como alternativa de organización política a los gobiernos tradicionales, y como búsqueda de transformaciones en la sociedad. Pero, la narrativa asentada de oposición ha dejado la idea generalizada de que “izquierda se traduce a guerrilla”, y en adelante el sesgo social omite la historicidad de las izquierdas en Colombia, dejando un aura de reproche “anti-izquierdista” y promoción de discursos de odio.
A modo de exhortar a quien lee a adentrarse en la historia con indagación juiciosa, a continuación, algunos datos que deben ser estudiados más allá de la idea generalizada y el sesgo social ya mencionados, toda vez que la aparición del Comunismo, la adopción del Socialismo y la organización de izquierdas desarmadas y armadas en Colombia, no merecen menos que atención y profundidad reconociendo aquello que las motivó, qué transformaciones han tenido y qué organizaciones faltan:
- Partido Comunista de Colombia, surge en el año 1930.
- Luis Carlos Galán propone un socialismo adaptado al tiempo y lugar, en el año 1979.
- FARC-EP, surge en el año 1964.
- ELN, surge entre los años 1964-1965.
- EPL, surge en el año 1967.
- M-19, surge en el año 1970.
- Unión Patriótica, surge en el año 1985, como alternativa a los partidos tradicionales y de cara a un proceso de paz fallido.
- Pacto Histórico, surge en el año 2021 con la coalición de partidos de izquierda.

«Masacre en Colombia» (2000). Oleo sobre tela
147 x 210 cm
Donado por el autor (15.1.2004). Tomado de: https://museonacional.gov.co/exposiciones/itinerantes/botero/Paginas/Botero.aspx
3. La doctrina:
¿Qué ideas y principios se han asumido como verdad dominante en el país?, ¿Cómo logra una doctrina instaurarse?, y, en este caso ¿Ha adoctrinado la posición política con mayor permanencia en el poder gubernamental? Junto a estas incógnitas, de dónde proviene, y cómo se instauró, esta trama discursiva/práctica:
- Anticomunismo como bandera del discurso del enemigo interno, cuya narrativa tiene impacto en lo legislativo y lo cotidiano. Promulga a la par un discurso de odio hacia las izquierdas, donde además se forja la idea (que parece imperceptible) de que la izquierda “adoctrina” y la derecha es “neutral/imparcial”.
- La educación como instrumento, para mediar en la manera como se cuenta la historia del país, a veces parcializada, señalando a unos de los actores responsables y omitiendo a otros de lo que los territorios y sus poblaciones han padecido en términos de violencia armada.
- Adaptación y naturalización del estado de cosas mediante un andamiaje cultural-artístico, donde el cine, la televisión, la música y la estética tienen un papel determinante.
- La promulgación de creencias religiosas que influyen en la manera de ser y estar en la sociedad/el mundo.
4. La crisis:
¿Es de las izquierdas o de lo político? A modo de apertura, aquí algunas aristas que no pasan desapercibidas en los contextos comunes:
- “Avanzada de las derechas” por vías de la fuerza armada y cultural.
- Adiestramiento (en clave de derechizamiento) de las juventudes. No se trata meramente de que las nuevas generaciones no conozcan la historia pasada, sino que se construye la historia presente a partir de un enrolamiento social (esto es, una configuración de las aspiraciones de ser y estar en el mundo) de las juventudes.
- El lugar que se han hecho las luchas feministas en diferentes escenarios sociales/institucionales/organizacionales ha friccionado las mismas luchas de organizaciones/colectividades. mayormente en las izquierdas, incluso aquellas que no tienen alcance institucional.
- La pereza generalizada de ir más allá, que deviene en un acomodarse a reproducir discursos/narrativas/prácticas, hoy mediadas por las tecnologías digitales, las inteligencias artificiales, las granjas de bots.
- La consigna de “a mí no me pueden exigir la agencia que otros tuvieron antes”, como un escudo protector de algunas singularidades de las nuevas generaciones. Quizá uno de los principales nutrientes, más que un síntoma, de la ruptura en el relevo generacional.
- Tergiversación del pensamiento crítico, donde se equipara el reproche a la criticidad.
- Elevación de la moral y la razón, donde se considera que la “neutralidad” o “imparcialidad” posiciona a quien la abandera en un lugar superior al de apasionados/emocionales/revolucionarios.
- No tomar partido, bajo la idea de que así no se le hace juego ni a la izquierda ni a la derecha.
¿Qué sigue?
Quizá: volver a la historia con memoria crítica; forjar criterio; atender el debate filosófico desde la ética, la moral y lo político de cara a la situación actual de la humanidad; y, reconsiderar desde ahí dónde se difumina la autonomía como derecho y se levanta la neo-libertad como “criterio” para ejercer dominación y exterminio.
La vida que transcurre, el tiempo en que vivimos, nos brinda crudos insumos para adentrarnos a la tediosa tarea de comprender qué, cómo, por qué, con qué propósitos y qué consecuencias, sucede lo que sucede. Para no emprender a solas dicha tarea, para evaluar y contrastar, un Emmanuel Lévinas, un Herbert Marcuse y algunos documentales.
Bibliografía
Lévinas, E. (2002). Totalidad e infinito. Ensayos sobre la exterioridad. Ediciones Sígueme Salamanca.
Marcuse, H. (2024). La tolerancia represiva. (Trad. Sánchez, L.). Ennegativo Ediciones.
Mesografía
DW Español. (16 de septiembre de 2021). ¿Quién ordenó aniquilar a la Unión Patriótica? [Video de YouTube]. https://www.youtube.com/watch?v=Xb44pf5f4_s
La Nueva Enciclopedia. (25 de julio de 2025). Historia Oculta de Colombia: De Gaitán al Fraude Contra Rojas Pinilla. [Video de YouTube]. https://www.youtube.com/watch?v=q8IxwBpOXLc
Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas. (5 de septiembre de 2024). Documental por Cielo y Tierra. [Video de YouTube]. https://www.youtube.com/watch?v=wZn92vZhH_I


