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Del Paro Nacional a los posibles escenarios de participación juvenil

“Lo que nosotros les damos a los jóvenes es una causa digna que defender, una causa justa, una causa heroica, una causa gloriosa (…) Lo que les damos a los jóvenes es lo que el corazón de todo joven pide y necesita: algo por qué luchar, un camino decoroso en la vida.”
Fidel Castro

Hace casi cuatro meses que Colombia transitó por uno de los momentos más importantes de la historia reciente. Durante este tiempo, el pueblo colombiano se enfrentó en las calles, en las barriadas populares y en los campos a las fuerzas del gobierno y la política de muerte que estas representan. Esta situación dejó cerca de un centenar de fallecidos e igual número de desaparecidos, según cifras de la ONG Temblores y el Instituto Para el Desarrollo y la Paz INDEPAZ(1).

Este levantamiento popular se venía gestando hace ya varios años, basta con revisar las cifras de desempleo que, según el DANE, durante el gobierno de Duque, generalmente han estado por encima del 15%. Situación más desoladora para la población juvenil donde el desempleo alcanza un 23%. Así mismo, al echar un vistazo a los números de este mismo ente en cuanto a la pobreza, nos encontramos con la cruda realidad que cerca de 21 millones de colombianos son pobres, es decir, que subsisten con menos de 88 dólares al mes, y casi 8 millones viven en la pobreza extrema, subsistiendo con menos de 38 dólares mensuales (2). Todo lo anterior, sumado al desastroso manejo de la pandemia que ha cobrado la vida de cerca de 124 mil colombianos, al asesinato de líderes y lideresas sociales que durante el 2020 superó los 300, y las masacres que, en lo corrido de este 2021 llegan a 65(3) ; despertaron la indignación de las gentes del común que han salido a las calles resueltas a cambiar el presente, a construir el futuro y a resignificar diferentes escenarios de la memoria colectiva, echando abajo monumentos a la infamia, como es el caso de las estatuas a genocidas de los pueblos indígenas de nuestra América.

Lo que comenzó como una movilización impulsada por los sectores que se reúnen alrededor de la izquierda colombiana, terminó por convertirse en un estallido social donde su principal protagonista fue la juventud, jóvenes de los sectores populares que en su mayoría no hacen parte de partidos políticos ni de organizaciones barriales o estudiantiles, fueron quienes mantuvieron por casi dos meses una movilización constante en contra del hambre, la exclusión y la falta de oportunidades.

El 28 de agosto se conmemoró un mes más del inicio del paro nacional, y a pesar de la intensidad de las protestas, del desborde de alegría y creatividad con que se llenaron las calles, la explosión de color que salpicó cada muro en los rincones más apartados del país, el panorama para los y las jóvenes no parece cambiar mucho. Por un lado, no existen propuestas concretas del gobierno para atender las necesidades y los reclamos del sector juvenil, basta revisar el porcentaje de desempleo para esta población entre abril y julio con una tasa del 23, 3%, para darse cuenta de que entre las prioridades gubernamentales no está dar soluciones a estas problemáticas. Así mismo, las amenazas, los señalamientos y persecuciones contra quienes participaron en las movilizaciones viene en aumento, según el senador Gustavo Petro, ya son 165 jóvenes de la denominada primera línea que han sido capturados.

Por otro lado, no existe una propuesta clara por parte de los partidos y organizaciones de izquierda que involucre el sentir y las voces de los jóvenes de los sectores populares. Tan solo con mirar hacia el pacto histórico nos damos cuenta de que la representación juvenil brilla por su ausencia, o el acuerdo de paz, un acuerdo catalogado como de avanzada, donde no se contempló un apartado para tratar las problemáticas juveniles. Es necesario hacer partícipe a este sector de la población en las apuestas que la izquierda tiene para el país; no podemos repetir la lógica en la cual las políticas juveniles son adulto-céntricas, visión de trabajo para las juventudes hecha desde los adultos.

Pese a lo anterior, actualmente se abre una posibilidad nueva para el país y para los y las jóvenes, los consejos locales de juventud se muestran a manera de herramienta para hacer control político y administrativo, así como participar en la concertación de políticas que atañen al sector juvenil desde el ámbito municipal y territorial. Estos consejos locales son una buena opción para que, aquellos a quienes se les ha señalado de inexpertos y de tener poco conocimiento para decidir cómo se gobierna un país, demuestren que la construcción de otra Colombia es posible.

(1) https://www.nodal.am/2021/05/colombia-indepaz-y-temblores-reportan-al-menos-71-muertes-durante-el-paro-nacional/

(2)https://www.larepublica.co/economia/mas-de-21-millones-de-personas-viven-en-la-pobreza-y-74-millones-en-pobreza-extrema-3161813

(3)http://www.indepaz.org.co/lideres/

Jhon Pérez
Magister en Informática Aplicada a la Educación. Docente de matemáticas SED. Red de Maestros y Maestras la ROJA. Correo: [email protected]
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