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Y una vez más, ¡la vicepresidenta no me representa!

Y UNA VEZ MAS, ¡LA VICEPRESIDENTA NO ME REPRESENTA!
Parte I

Por: Diana Beltrán

En tiempos tan atribulados y en claro retroceso para la eliminación de todas las formas de violencia y discriminación contra las mujeres, especialmente la que hoy padecen nuestras hermanas afganas al otro lado del mundo, desde la comodidad de mi escritorio, en esta Bogotá fría y muchas veces hostil para nosotras, me siento afortunada de ser mujer mestiza, profesional, educadora y sindicalista. No obstante, en la multiplicidad de mujeres que habitamos esta Colombia donde padecemos diversas formas de violencia, tener una de nosotras en un alto cargo del gobierno podría pensarse como un gran logro social y una contribución a la anhelada paridad. Sin embargo, tengo que decir una vez más: la vicepresidenta, ¡no me representa!

Los talibanes prohibieron a las mujeres votar en 1996 y en Colombia logramos el derecho al voto femenino apenas hace 67 años, en 1954. En el año 2000 se estableció la Ley de cuotas buscando mayor participación de las mujeres en los cargos públicos en nuestro país. En el 2004, con los talibanes desterrados por los imperios occidentales se promulgó la nueva constitución afgana que afirma que “hombres y mujeres, tienen los mismos derechos y deberes ante la ley”. En el 2018, Martha Lucía Ramirez se convierte en la primera vicepresidenta de la historia colombiana. Con el regreso de los talibanes al poder nos preguntamos si las mujeres que se desempeñaban en cargos publicos serán condenadas como todas las demás, sin importar edad, procedencia o clase social.

Lo cierto es que en el país del Sagrado Corazón, la vicepresidenta no representa a las mujeres colombianas y no reconoce sus necesidades. Así lo prueba parte de su intervención en días pasados en el Congreso de Camacol, cuya evidencia de posturas, afirmaciones y uso del lenguaje no contribuyen a des-aprender los históricos estereotipos que reproducen el orden social establecido en una sociedad como la nuestra, sino que parece reafirmar ese orden social de género y la naturalización de roles que benefician y legitiman relaciones desiguales entre hombres y mujeres.

El pasado 18 de agosto, el articulo publicado por El Tiempo, titulado: «Cuando una mujer gana un ingreso no se va de parranda: Vicepresidenta”, recoje algunas de las aseveraciones de la funcionaria en el evento mecionado, en las cuáles considero que la señora Ramirez endilga un rol, no de reactivación económica a las mujeres colombianas como pretende ser presentado y, en su lugar, muestra una vez más la confirmación de dinamicas desiguales entre los generos que se naturalizan. Afirma ella «cuando una mujer gana un ingreso no se va de parranda con sus amigos, no se va a tomar unos tragos, todo eso lo invierte en la familia, los hijos, mejor educación y en mayores ahorros para la familia. Es el progreso de una familia y es el progreso de la sociedad”. Palabras que me suscitan varios interrogantes de diversas índoles. Primero, ¿acaso no todas las mujeres deberiamos tener empleos dignos? ¿No es el gobierno quien debe hacer todo el esfuerzo posible para garantizar el cierre de la brecha salarial? Por otro lado, si se toma unos tragos o se va de parranda, ¿no es una buena mujer que contribuya a la sociedad?, ¿Es natural que los hombres se vayan de parranda y que las mujeres ahorren?; y tercero, en otro de los fragmentos de su participación hace referencia a las mujeres que participan en el sector asegurador indicando que son más y ganan mejor, ¿conoce las cifras de desempleo y los sectores economicos donde mayoritariamente nos ocupamos las colombianas?

Estas son preguntas que iremos resolviendo en esta Hojarasca.

Por ahora, se amplían las expectativas de las próximas elecciones con lista cerrada y en cremallera. Muchas lideresas esperamos que todo el crisol de movimientos políticos y populares proponga soluciones para las necesidades interseccionales de las mujeres colombianas y, por otro lado, esperamos respuestas de la comunidad internacional para garantizar las difíciles condiciones que atraviesan las mujeres afganas, ¡que no se repita la historia de la indiferencia mundial!

 

Diana Beltrán
Magister en Filosofía Latinoamericana. Educadora Popular y docente SED. Activista Sindical Red La Roja. Correo: [email protected]
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